miércoles, 9 de junio de 2010

LA “GOBERNANZA CORPORATIVA” ES EL PROBLEMA DE ANDE Y DEMAS EMPRESAS PUBLICAS

Las empresas públicas no necesitan privatizarse sino operarar como eficientes corporaciones privadas.

El diputado Dr. Oscar Luis Tuma presentó el proyecto de ley de “Fortalecimiento del Sector Eléctrico Paraguayo” que entre otras cosas apunta a la devolución de su autarquía a la ANDE para su mejor funcionamiento y el cumplimiento de su misión. A mediados de los años 90, ante el reparto prebendario y clientelista de los cargos en los Consejos de Administración (CdA) de empresas publicas paraguayas, como audaz y gran medida los consejos de varias empresas estatales fueron simplemente eliminados por ley. Hoy la practica clientelista y la mala gestión de las EPs sigue tan campante pues ahora se manejan al arbitrio de una sola persona, sin balance ni chequeo interno que era función de los CdA. Esto equivale a que cuando a una persona “normal” le aprietan los zapatos, cambia por el de calce adecuado. En Parguay prescindimos del zapato y andamos descalzo a riesgo de magulladuras. Ambos son ejemplos, una marca registrada diría, del profundo amateurismo, improvisación y carencia de estrategia, con que encaramos los problemas estructurales y complejos del país y la sociedad.

Sin entrar en las honduras de la reforma del estado, el problema primario de las empresas publicas paraguayas, llámese BCP, IPS, INC, PETROPAR, ANDE, ITAIPU, YACYRETÁ, COPACO, DINAC, ANNP, ESSAP, CONATEL, ERSSAN, etc. no es la propiedad publica en si sino la falta de buen gobierno corporativo, tema conocido como “gobernanza corporativa” (GC). La GC se refiere al problema de relacionamiento entre el principal y el agente. Dicho de otra forma, entre el inversor o propietario (el principal) que contrata o emplea al administrador o gerente (el agente) para dirigir la firma en su nombre, interés u objetivo. El problema surge cuando el interés y objetivo de los inversores y de los administradores/gerentes difieren como a menudo, entre otras, por:


· El dueño de la EPs el pueblo representado por el gobierno, que no es en si un cuerpo unificado y monolítico, sino una organización que representa numerosos y diversos intereses (ejemplo la actual coalición de gobierno APC). A menudo no hay unanimidad en las metas de la empresa pública, muy al contrario de la empresa privada donde se puede asumir tranquilamente que el lucro es la meta de todos los accionistas.

· El gerente de una EP se reporta a un político y persigue su propia carrera política y por lo tanto -a costa de la eficiencia- tiende a agrandar la empresa porque ello le brinda mayor prestigio y mas posibilidad de repartir empleo.

· El gerente de las EPs puede realizar inversiones desacertadas porque no enfrenta el riesgo de la bancarrota empresarial. El gobierno no tiene interés en el colapso de la EP porque ello tiene alto costo político. El costo politico se distribuye entre un bien definido grupo: gobierno, sindicatos, partido gobernante, etc., mientras que el costo económico, rescate o subsidio, se distribuye entre el pueblo, es decir, todos los pagadores de impuestos, un grupo mas difuso y desorganizado que frecuentemente ni se da cuenta.

· Los gerentes de las EPs son pobremente escrutinizados (controlados) porque no tiene accionistas privados o no cotiza en la bolsa de valores y por lo tanto no corre el peligro de perder el control contra su voluntad (hostile take over).

· La amenaza de la bancarrota no es creíble en la EP porque el costo político de la bancarrota es mayor que el de usar el dinero del ciudadano para salvar a la empresa deficitaria.

· Como no existe el peligro de la bancarrota, el gerente de una EP tiende a aumentar la producción mientras que un gerente privado buscará prioritariamente la eficiencia productiva.

· Si bien la competencia del mercado es un fuerte propulsor de la eficiencia, la existencia de una EP subsidiada con improbabilidad de quebrar por la razón arriba citada, hace que difícilmente ingrese un competidor. Es decir, para establecer la competencia no es suficiente eliminar las barreras legales, sino que debe haber regulador creíble y la EP debe obedecer las reglas generales.

· La buena administración que depende de una persona, o un gobierno, no está institucionalizada, no asegurada ni candadea y puede deteriorarse y desaparecer con un nuevo administrado, un nuevo ministro, un nuevo gobierno (ANDE era el modelo de EP paraguaya).

· Solo los arreglos institucionales de la buena gobernanza inocula a la EP contra la mas común y mortal enfermedad de las empresas públicas de los países pobres: interferencia del gobierno, políticos y captura sindical.

· El mercado, la bolsa de valores, los accionistas ejercen un escrutinio y exigen mas disciplina a las empresas privadas. Los dueños de las públicas, el pueblo, son difusos y desorganizados y por la asimetría de la información no pueden hacer el debido control y seguimiento.

· Las EPs, como las firmas privadas, deben estár sujetas a la bancarrota, liquidación o cierre. Cuando existe la real posibilidad de quebrar es mas probable que gerentes y empleados apliquen las medidas y acciones apropiadas para evitarlos.

· El hecho que los políticos interfieren intensivamente en las empresas privadas que en las públicas es una de las mayores causas de reducción en la eficiencia de estas empresas. Se materializa en exceso de personal, descapitalización, inversiones inapropiadas, mal uso del capital, etc.

· Las EPs deben estár supervisadas por directorios competentes meritocrámente nominados, antes que por burócratas o ahijados políticos desinteresados y a menudo ignorantes del tema. Esta hará que el capital se use mas prudentemente.

· En las naciones en vía de desarrollo, la participación privada reduce el endeudamiento del estado. Cuando una empresa estatal construye una obra pública debe prestar el capital para financiarlo, típicamente con préstamo externo. Como la capacidad de endeudamiento de cada pais es limitado, disminuye la capacidad de obtención de fondos para inversión en las áreas social, salud, educación, seguridad, etc, donde el sector privado no tiene interés y no existe substituto del estado.

Eficiencia sin eficacia. Ninguna ley aislada de fortalecimiento resolverá los problemas estructurales y endémicos de ANDE que tranquilamente puede ejecutar eficientemente una obra que realmente resulta innecesaria o no prioritario, ejemplos: el costoso reemplazo de conductores de la línea de 66kv Cnel. Oviedo-Villarrica cuando ya era inminente el proyecto de una nueva línea de 220 kV substitutiva; 5 años de atraso en la repotenciación de generadores de la Central Acaray que hubieran producido unos 400 mil MWh anuales, el doble que la futura CH Yguazú; la anulación de la licitación para la instalación del transformador T5R5 en setiembre de 2008 en la subestación de Itaipú que probablemente hubiera ahorrado la adquisición de generadores por unos 30 millones de dólares. El ejemplo mas patético de obras inútiles ejecutadas eficientemente lo constituyen algunos los 5 aeropuertos en ciudades del interior construidos por el Pte. Wasmosy. Ninguna ley aislada de fortalecimiento resolverá los problemas estructurales externos que afecta a ANDE, tales como la falta de agilidad en las decisiones debido a la interminable cadena de control del control del control; el “agujero financiero” de la no recuperación via IVA costo de la tarifa social; el no poder contratar sin aval de estado empréstitos importantes como el caso del compensador estático de reactivos de Limpio; perdidas de energía del orden del 35% que asciende a mas de 30 MMD anuales; las cuentas por consumo impagas del estado que asciende a millones de dólares; la arbitraria carga del APORTE ESTATAL que obliga a transferir unos 30 millones de dólares al tesoro sin tener en cuenta el resultado del ejercicio, etc.

La gobernanza de las corporaciones se refiere entonces a las formas para hacer que los intereses de las dos partes (principal y agente) coincidan y asi asegurar que la firma sea administrada para el beneficio de los inversores (accionistas en la empresa privada) o propietarios (el pueblo en caso de las empresas públicas). La gobernanza de las corporaciones publicas (y privadas) ha sido motivo de intenso debate académico y político en todo el mundo, menos en Paraguay. Su exitosa, aunque dificultosa aplicación, ha sido una de las claves del exito de las miles de empresas estatales de la Republica de China.

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